Periodismo mexicano en el siglo XXI: Fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Salma Abo Harp
June 12, 2018

Fotografía: Animal Político

En los últimos 15 años, la confianza de los mexicanos hacia la prensa, radio y televisión ha caído 50 puntos porcentuales, de acuerdo con una encuesta realizada por Parametría; el estudio infiere que uno de los factores causantes de estos índices ha sido la aparición de las redes sociales, ya que las personas las utilizan como herramientas para enterarse de los acontecimientos, esta desconfianza en los medios de comunicación tradicionales es un fenómeno mundial.

Aunque en México la penetración de internet se ha logrado solo en el 56% de la población según una encuesta hecha por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, esto cambia la forma en la que la población conoce las noticias al igual que la dinámica de la producción de noticias, porque las fuerzas hegemónicas ven mermado su poder ante la democratización que se encuentra en las autopistas de información.

Es evidente, la evolución tecnológica penetra día a día en la sociedad, en la manera en que los individuos intercambian información e interactúan con su entorno. Esta democratización del flujo de información logra pluralidad de contenidos con acceso para cualquier persona desde un móvil e internet. Los medios de comunicación tradicionales compiten con esta información libre que en sí misma contiene riesgos (noticias falsas y sobrecarga de información), intentando, a la vez, recuperar la credibilidad de la audiencia.

Ignacio Ramonet, periodista español, sostiene que en los países democráticos surgió un conflicto entre la sociedad y los medios de comunicación “No es nuevo este conflicto, no es de este año, es un conflicto que viene agravándose desde hace unos diez-quince años, y cada vez más hay una crítica profunda en la sociedad contra el sistema de funcionamiento de medios dominantes. Que, por otra parte, además, están en crisis”, explica en una conferencia titulada, “Medios de comunicación, ¿un poder al servicio de intereses privados?”

La prensa enfrenta así tres retos, la pérdida de credibilidad, el avance tecnológico, el cual por la rapidez vuelve obsoletos los recursos materiales y humanos encargados de la producción periodística, además de propiciar la aparición de plataformas de comunicación que compiten con los medios de comunicación tradicionales y por último, el más grave, la violencia ejercida contra reporteros en el país, con un saldo de más de 100 comunicadores asesinados desde el 2000.

El primer reto, recuperar la credibilidad, encierra complejas dinámicas para su superación. Entra en conflicto la deontología del profesional de comunicación con los objetivos mercantiles de la empresa para la cual trabaja. En las prácticas periodísticas se reproducen limitaciones a la información, en especial las dictadas por la línea editorial de un medio. Para la población estas limitaciones se han tornado evidentes, provocando desconfianza hacia la prensa tradicional, la cual influye directamente en la credibilidad.

Ramonet describe a la credibilidad como unas de las principales cualidades de la información, “es el ser creíble sencillamente porque se es fiable”, es decir, las informaciones de los medios que tal o cual prefiere “son más cercanas a lo que pensamos que es la verdad que otros”.

El reporte de noticias digitales realizado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo describe que en México los medios de comunicación tradicionales compiten con medios nativos digitales y plataformas tecnológicas internacionales. En la encuesta, el medio digital más usado, con 41 puntos porcentuales, fue el portal Aristegui Noticias, del cual, las “noticias precisas y confiables”, fueron catalogadas como el segundo atributo de este medio, con esto es posible analizar qué tipo de productos periodísticos son los que adquieren o provocan credibilidad entre la población. Por ejemplo, en el sitio Aristegui Noticias, los reportajes de investigación, muchos de ellos realizados usando las nuevas herramientas de transparencia, han dotado de confiablidad al medio

El segundo reto, podría resolverse con capacitaciones constantes del recurso humano, donde se les dotara a los comunicólogos de conocimientos para aprovechar las autopistas de la información y los softwares de tratamiento de datos. La investigadora Lis Gaibar García sostiene “El avance de las nuevas tecnologías está favoreciendo un cambio en el paradigma mediático. Progresivamente, los medios de comunicación apuestan por nuevas técnicas y perfiles profesionales que respondan a las demandas informativas de la audiencia”.

El tercer reto solo se superará cuando se garantice el ejercicio de derechos humanos sin persecución, como el derecho a la libertad de expresión, consagrado en el artículo 6to constitucional. También cuando la impunidad en los crímenes contra periodistas sea cosa del pasado, aquí las instituciones de procuración de justicia juegan un papel esencial. De nada sirven fiscalías creadas para resolver los delitos cometidos contra la libertad de expresión si sus resultados distan mucho de ser los deseables.

México vive un periodo de crisis en el cual sus instituciones carecen de credibilidad, incluida la prensa. El sistema de partidos se ha enfocado en perseguir los intereses de grupo o personales, ignorando las demandas de los ciudadanos a quienes sólo consideran posibles votantes además de la existencia de grupos oligárquicos enfocados en sus propios intereses. La función de los medios de comunicación como legitimadores de ideologías que sostienen estructuras de poder se replantea en la democracia participativa, en la que los ciudadanos demandan cada vez más control sobre las decisiones adoptadas por quienes dirigen.

El papel que desarrollan los medios de comunicación en la esfera social ha sido objeto de discusión desde hace siglos. En los Estados con sistemas democráticos se establece que la base de una sana democracia es el reconocimiento de la libertad de expresión. En palabras de Jorge Rojas Prieto (p.79) “en un sistema democrático hay flujos de comunicación e información entre gobernantes y gobernados, los intercambios informativos forman un sistema de comunicación, y sin libertad de expresión no habría intercambio”.

Los efectos de los flujos de comunicación referidos por Rojas Prieto en la formación de opinión pública han sido estudiados desde el inicio de las teorías de la comunicación. En los efectos a largo plazo de los medios de comunicación de masas Mauro Wolf señala (2002; McQuail, 2000) “La influencia de los media es postulada porque éstos nos ayudan a estructurar la imagen de la realidad social, a largo plazo, a organizar nuevos elementos de dichas imágenes, a formar nuevas opiniones y creencias” (Roberts, 1972, 377).

En 1800 surgió la teoría del perro guardián en la cual se establece que los medios de comunicación funcionan como vigilantes de su entorno, de las instituciones y de los actores de la esfera política. Doscientos años han pasado desde que se otorgó esta función a los medios. José Luis M. Albertos en su ensayo “La tesis del perro-guardian: revisión de una teoría clásica expone:

Aunque Harold D. Laswell no utilizó explícitamente la expresión watchdog, el alcance que este autor señala a la por él llamada función de vigilancia, atribuible a los procesos de comunicación, es sin duda alguna una apropiada definición para entender el papel de perro guardián: (…) vigilancia del entorno, revelando amenazas y oportunidades que afecten la posición de valor de la comunidad y otras partes que la componen (Albertos, 1994).

Si el perro-guardián está cegado o ignora amenazas, como puede ocurrir con la prensa, que a veces establece sus agendas dependiendo sus intereses económicos, su función se corrompe. Es notable la nueva definición que propone Albertos sobre los vigilantes: “Por lo tanto, es la misma sociedad (…) es la que verdaderamente actúa como un perro guardián de los valores y las instituciones, aunque parezca hacia afuera que quienes muerden son los susodichos periodistas (Albertos, 1994).

Atendiendo a la definición de Martínez Albertos, la sociedad mexicana, con los nuevos instrumentos jurídicos de acceso a la información, puede realizar una función de vigilancia de la administración pública, utilizando plataformas de transparencia, así como las bondades del gobierno abierto, aunque los datos del INEGI muestran que 21.3 % de la población de 18 años consultaba páginas de internet del gobierno, la cifra decreció 2.3 puntos porcentuales en 2015, con 18% de la población referida.

Esto hace importante analizar cómo los medios de comunicación se han adaptado a la evolución de las Tecnologías de la Información y Comunicación, con énfasis en el sistema de acceso a la información basado en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Gubernamental, así como de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública respectiva en cada una de las entidades federativas, aprovechando que éstas potencian el derecho a la información y el escrutinio de la información pública. Simone Haf, en un estudio pionero sobre las leyes de transparencia y su relación con el periodismo, concluye:

Sin duda, la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Gubernamental, ha proporcionado a los periodistas una herramienta jurídica para exigir la entrega de datos de carácter público. Resulta fundamental en cuanto a la emancipación de las técnicas periodísticas y del compromiso de los directivos de los propios medios hacia sus reporteros para construir una verdadera infraestructura de investigación”.

Por medio de la transparencia de información pública datos antes vedados a los reporteros ahora deberían ser entregados a quien lo solicitara, aunque con ciertas excepciones descritas en las leyes. Al ser el reportero un buscador de datos, su labor se beneficia con tecnologías que permiten la transferencia de información, así estas se deberían considerar herramientas básicas para su labor.

Es preciso tener en cuenta que si las plataformas digitales traen consigo virtudes, también conllevan riesgos que podrían causar defectos en el ejercicio periodístico, como convertir la actividad en una mera recopilación de información o el “periodismo de consulta” como apunta Dorángelica de la Rocha.

El desarrollo tecnológico restó el control que del flujo de información mantenían los medios de comunicación, pues vivimos en una época en la que para cualquier persona con un móvil e internet es posible difundir información. Fernando Gutiérrez dice que esto provoca una desvalorización de los profesionales de la comunicación, por ello sostiene que es necesario revisar el impacto de las tecnologías “en las rutinas periodísticas, ya que el manejo de los nuevos formatos tecnológicos puede inducir a la comodidad: hay periodistas que investigan menos”.

Para recuperar la credibilidad de la audiencia es importante innovar en las redacciones, aprovechando las bondades de las Tecnologías de Información y Comunicación en la recopilación de datos o en la manera en que se presenta la información. Un regreso de la prensa como perro guardián puede parecer utópico mientras existan condicionantes en el medio, en las dinámicas laborales, pero si antes parecía distante, ahora, aprovechando las herramientas jurídicas y digitales, se atisba una solución para oxigenar a los medios de comunicación en México.

Referencias:

Albertos, J. L. (1994). La tésis del perro-guardián: revisión de una teoría clásica. Madrid: Complutense.

McQuail, D. (2000). Introducción a las teorías de la comunicación de masas. España: Ediciones Paidós.

Wolf, M. (2002). La investigación de la comunicación de masas. México: Paidós.

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