Reseñas del mes: Titán, Bonobo y The XX

Salvador F. Schils
April 5, 2017

TITÁN – DAMA (Épico)

Hablar de Titán es hablar del secreto mejor guardado en México.

Desde hace más de 18 años pregonizan aquello de “nadie es profeta en su tierra”. Tal vez para la mayoría solo hayan sido un grupo con un one hit wonder como lo fue su éxito “Corazón”, que en su momento salió prácticamente en muchos comerciales y películas. Pero fuera del país la repercusión del grupo fue más allá de este single. En el 99 se embarcaron durante cuatro años en Europa como abridores de diferentes artistas, desde Moby hasta Beastie Boys e incluso Blues Explosion, desde ahí ningún grupo mexicano se ha mantenido de gira tanto tiempo en el extranjero y mucho menos, si se considera que es su primer lanzamiento.

¿A qué se debe la singularidad de Titán? A partir de ese primer disco y después de cuatro años de gira cada integrante se embarcó en los más disímbolos proyectos personales: Emilio Acevedo creó dos proyectos tales como Sonido Lasser Drakar que era de electro pop en inglés con Danette Newcomb y después, María Daniela y su Sonido Lasser, donde mezclaba el electro, el pop más bobalicón, el high energy de los 90s y hasta el reggaetón. Julian Lede, construyó un alter ego mitad cavernícola mitad personaje de película de ficheras, llamado Silverio, y cuya música no puede ser descrita mejor por el mismo como “música de las cavernas… nasales”. El más exitoso de los tres, resultó ser Jay de la Cueva, quien fundó un grupo de nombre Moderatto (sí, ese grupo) y del cual, ya resulta por demás sabido lo que paso con éste y el enorme éxito en los últimos años.

En el 2005 regresaron con un homónimo, ahora bajo el sello Nuevos Ricos, que era una especie de colectivo entre músicos prácticamente subterráneos de Holanda y México. Le dieron un giro a su sonido más de grupo de música electrónica hacia un grupo que hace rock con maquinitas (“seremos esclavos del techno y del rock”, canta Jay de la Cueva en Pasión y Amor). Gracias al nuevo sello hicieron unas cuantas presentaciones en Europa y en México: una presentación en el Vive Latino del 2006 y otra en El Imperial. Desde entonces cada quien volvió embarcarse en sus proyectos personales, para regresar, 10 años después con DAMA. A diferencia de sus anteriores trabajos donde tenían como invitados a gente como Ali Gua Gua de Las Ultrasónicas o a Martín Tulín de los Fancy Free, la lista para DAMA, es envidiable: Siobhan Fahey de Bananarama, uno de los fundadores de la música dance en Los Angeles, como Egyptian Lover y hasta los crípticos de El Columpio Asesino. Sin embargo, la colaboración que más reluce (es un decir) es la de uno de los artífices del new wave, el post punk, el synth pop y el electro desde finales de los 70s hasta 80s, Gary Numan, en el que sin duda es el mejor corte del disco “Dark Rain”. Por si fuera poco, la producción corre a cargo de la misma persona encargada del último (y desgarrador) trabajo de Nick Cave así como INXS, e incluso Arcade Fire, el productor Nick Launay.

DAMA es un trabajo más cohesionado y sombrío que los anteriores, como una forma de manifestar del grupo no estar atado a ninguna moda o tendencia. Por si fuera poco,  si algo distingue a Titan, es que se trata de un grupo con músicos excepcionales, que lo mismo pueden trabajar con máquinas que con instrumentos y generar pasajes muy pocos escuchados en el rock mexicano por la crudeza y visceralidad de las producciones.  En DAMA hay más rock que en los últimos discos de Zoé o Enjambre y eso que no suena ninguna guitarra.

 

BONOBO – MIGRATION (Ninja Tune)

No hay mejor exponente dentro del down tempo que Bonobo. Ya tiene más de trez discos en sus espaldas con resultados al menos constantes. Migration es una obra de gran sofisticación mucho más pulida y colorida, así como (todavía) más disfrutable de todo lo anterior hecho por este joven productor inglés.

¿Qué es el down tempo? Como su nombre lo indica es aquella música que va en un ritmo más lento, más despacio, más hacia abajo. Se podría decir que es prima o hermana del IDM (siglas de intelligence dance music), o del chill out.  Lo que la diferencia de otros estilos de música electrónica de avanzada es que el ritmo a pesar de ser más lento es más marcado o por lo menos más hipnótico. Es decir, el ritmo es una especie de ancla donde alrededor se arrastran loops intermitentes o vocales que sirvan de acompañamiento con la  intención de ser del disfrute de quien lo escucha. El problema (es un decir) con este tipo de música es que, sin lugar a dudas, mucha gente puede estar haciendo lo mismo y es muy difícil establecer un rasero que permita de comparativo o indicador de calidad. Menos mal que desde hace un lustro ese rasero se llama Simon Green y se hace apodar Bonobo.

Para este disco, Green recurre a apreciar y apropiar, trasladar y abrevar de diferentes lados para tener un disco mucho más diverso. No puede uno dejar de remitirse a Four Tet a las melodías dísticas de Nilhs Framm o los parajes envolventes de Rival Consoles o Max Ritcher. Un sello constante de Bonobo es invitar colaboraciones para las vocales, para esta ocasión son un poco más discretas, pero no por ello dejan de ser mayúsculas como el caso de Rhye, Chet Faker y Nick Murphy. Canciones a destacar, las iniciales Migration y Break Apart y la concéntrica Kerala (con un hiperquinético video). Migration es un gran trabajo de un productor que, si bien ya lleva desde 17 años en el camino, siempre se esmera en presentar una obra fresca y con nuevos aires, en un género como el down tempo que a veces parece estancarse. Debe resultar muy interesante escuchar las reinterpretaciones que hagan otros artistas a través de remixes de los EPs que puedan salir de aquí. Se esperan con ansias.

 

THE XX – I SEE YOU (XL Records)

Después de un debut de ensueño que los catapultó a los cuernos de la luna y pasando por el discreto pero bien logrado Coexist, llega I See You, un trabajo muy menor en la breve discografía del grupo.

Sería absurdos pedir que vuelvan a entregar una obra como XX, que prácticamente desde que salió fue un clásico instantáneo. Basta rememorar la cantidad de covers y remixes provenientes de cualquier clase de artistas (desde la voz áspera y fantasmal de Mark Lenegan hasta los beats del legendario Gregg Wilson, Damon Albarn al piano y un largo y merecido etcétera).  A partir de ese trabajo homónimo fue imposible no dejar de apreciar que el talento emanaba de Jamie XX, ya sea en su calidad como productor e incluso dj. No por nada decidió sacar un disco solista hace un par de años, el paradójicamente llamado In Colour, de donde se desprende el himno de aquel verano del 2015, la genial Good Times.

Coexist fue un punto de inflexión hacia un sonido si bien más íntimo destacaba por la incorporación de sampleos de Jamie XX que incitaban un poco más hacia la pista de baile, aunque fuera de manera intermitente. Ahora se puede volver a escuchar en On Hold (donde samplean la inmortal I Can’t Got For That de Hall & Oates). Sin embargo, esta vez las cosas no le salieron bien a Jamie quien volvió a fungir como la cabeza detrás de la producción del disco, ya que se hace muy drástico la combinación de piezas “bailables” pero a calza de por ejemplo Lips a la soporífera Say Something Loving y así es el vaivén de todo el disco, por lo menos la primera mitad del disco y la segunda como una vuelta a los “viejos” XX pero ya un poco gastados. No sé de donde surge la urgencia de cambiar la esencia de un grupo, apenas es su tercer trabajo, antecedido de dos muy buenas entregas, ojalá pronto vuelvan a encontrar la brújula.

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