El otro Gallo

Luis Acopa
March 21, 2017

De los 15 años que tengo caminando el Gallo, éste siempre ha sido con doble “ele”, siguiendo el significado de Francisco J. Santamaría. Hubo un tiempo de erratas y de fallidos “opinólogos” (personas entusiastas con sobrada pereza y falta de vocación indagatoria) que sugirieron que debería escribirse con “Y” griega, por aquello de lo vistoso y alegre, que en su edición vespertina resultaba la caminata.

 

 ¿Y cómo no?, si era todo un desfogue para quienes con los calores primaverales desde las tres de la tarde comenzaban a llenar la Avenida 27 de Febrero. Ya a las seis, Juárez era sólo un pretexto de una de las manifestaciones más nutridas de jóvenes que en aras del civismo obtenían consentimiento y legitimación del exceso: wacala que rico.

 

Ya lo dijo Machado y lo repitió Serrat, después varios con guitarra, gorra o acento choco lo han vuelto a decir: “todo pasa, todo queda”, así se mudó el Gallo a la mañana y dejó de ser una “marcha con antorchas” (como dice la definición de Santamaría), por sólo una marcha cívica, donde según las aritméticas de las fuentes oficiales, si en 2016 fueron  14 mil estudiantes, este 2017 habrán caminado más de 15 mil, eso nos da la siguiente numeralia especulativa:

 

30 mil suelas gastadas

8 millones con 551mil fotografías tomadas

6 millones con 379mil selfies

10 millones de muecas disfrazadas de sonrisas

1 billón 1mil gotas de sudor

 

Aunque el programa es el mismo cada año, los jóvenes declamadores, sólo son escuchados de forma atenta por los funcionarios en el presídium y uno que otro maestro. Para cuando toca el turno a los oradores oficiales la atención es casi nula, se disipa en el ligue pronto y expedito de los concurrentes, en la planeación de la fiesta matutina que inaugura el largo fin de semana. Mientras se acuden a eufemismos que eviten a toda costa la palabra “crisis”, las tortas y agua simple son repartidas de mano en mano. Si no las hay, entonces es el raspado, el chicharrón, los refrescos del oxxo y los más fresas horchatas de arroz a precio de importación.

 

Los jóvenes pululan bajo los rayos del sol que comienza a ocupar su lugar, los asistentes más adultos, convencidos en recuperar a como de lugar el porcentaje de  triglicéridos y colesterol en la sangre, perdidos minutos antes, se ponen de acuerdo de lo que deben desayunar, cuchicheando que sí es cierto “que son tiempos difíciles, para muestra está el que ni para Maney alcanzó, menos para el Gobernador, que no llegó”. Así concluye un Gallo más, donde Juárez es el pan nuestro del civismo universitario, al tiempo que un meme se riega como un rumor de inundación en épocas granieristas, donde el Benemérito está con unos lentes para sol y agradece que por su cumple se haga el puente, no cabe duda, ¡Benito seas Juárez!

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