Los 20 mejores discos del 2016: Parte uno

Salvador F. Schils
December 17, 2016

Leon Vynehall – Rojus (Designned to Dance) 

Para la revista XLR8R Butterflies fue la mejor canción de todo el 2014, no es cosa menor, viniendo de un productor que había tenido un par de EPs en circulación. A mediados de ese año entrega Music For The Univited, un bombazo y homenaje al mejor house que se hacía en Chicago a inicios de los 90’s. Con todo y éste carácter de nostalgia, el disco resultó una muy grata y refrescante novedad, entrando prácticamente en todos los charts a lo mejor del 2014. Rojus no es un pasaporte directo al dancefloor como su anterior, trabajo sino una emotiva carta de versatilidad de Leon a la hora de demostrar sus influencias. Hay hitazos como Beau Sovereing (nunca falta en los dj sets de los de Disclosure) y Blush, pero igual se equilibra con la elasticidad flotante de Saxony. Se nota una mejor hechura de beats y una madurez sustancial de este joven británico. No hay que perderle el rastro. 

 

The Invisible – Patience 


La estela de The XX se puede vislumbrar en cada rincón de Patience, sin embargo, estos otros ingleses dejan en claro que su apuesta es un pop austero, pero con caminos más diversificados, por momentos se evoca al jazz, al r&b, a ritmos funk e incluso a las raíces africanas de su líder Dave Okumu, y aderezado con electrónica muy cálida. El resultado de este entre cruces de caminos da  un disco tenue y genuinamente íntimo. Como extra, dese la oportunidad de escuchar el magnífico remix que les hicieron esos otros genios de la electrónica de ensueño, Floating Points a Life’s Dancers

 

Jenny Hval – Blood Bitch


Así como el hip hop goza de muy buena salud, en los terrenos del dream pop más onírico las cosas están de igual o mejor forma. Se configura una santísima trinidad de figuras cuya variable dependiente, es que la primera letra de su nombre es J: Jenny Hval, Julianna Barwick, Julia Holter. Parecía contradictorio asociar las categorías pop y avant garde, pero esta nórdica hace un pop de avanzada. Ayudada por el productor noise, Lasse Marhaug, Hval se presta a tejer una obra cuyo punto de partida es la música concreta y synth pop, percibiendo el halo que dejo hace años Kate Bush con su Running Up That Hill, Hval logra una obra a la par de la miseria terrenal de Throbbing Gristle y que sería de la simpatía (es un decir) de Arthur Russel. En cuanto al contenido de las canciones son de una introspección y reflexión sin igual: Hval es materia de su propia inspiración. Su cuerpo, su entorno y sus sentimientos quedan como lienzos a un universo lleno de interrogantes, cuyas canciones no develan más que una búsqueda tan sinuosa como profunda.

 

Moderat – III


Lo más cercano a la idealización de un supergrupo en la música electrónica, eso es lo que es Moderat. La conjunción de Modeselektor y Apparat, sigue sorprendiendo en cada entrega. Por fin se cumple el sueño de muchos: la voz de Apparat se engalana en casi la mayoría de las canciones que conforman III, esto ha traído la idea de que se trata de su disco más “accesible”, sin embargo que Sascha Ring (o sea, Apparat) aporte letras a las piezas, no es para esperar letras inocuas, para nada. Las canciones versan sobre muchas reflexiones en torno a la soledad, el vértigo de la ansiedad y la constante persecución de un futuro incierto. Por supuesto que no se olvidan de la confección de beats aplastantes, arreglos intrincados, sin embargo, el aura es más introspectivo y emotivo. III es un documento fiel de la cabalidad e inventiva de la música electrónica que no nada más pretende anclarse en la ultranza de los grandes festivales o clubes.

 

The Avalanches – Wildflower


Las expectativas no eran menores.16 años después del paradójico debut Since I Left You, los australianos de The Avalanches regresan con la misma idea de hacer un disco a partir de la orfebrería y alquimia a través de samplers. En su anterior trabajo se usaron unos 1 mil 500, ahora la cifra ronda en los 3 mil 500. El cambio más sustancial es que las “canciones” ya tienen la típica estructura de verso-coro-verso, y no aquellos collages de ensueño del trabajo anterior. Además en las colaboraciones: los raperos Danny Brown y DOOM, la estrella folk, Father John Misty y el psicodélico, Toro Y Moi. ¿Se superaron las expectativas? Desde la genial y aplanadora soul con un enorme guiño al sonido Motown que es Because I’m Me, quedan las cosas en claro. Un fantástico regreso.

 

DJ Koze Presents: Pampa Vol 1

Dj Koze es una de las figuras más importantes de la música electrónica en los últimos 10 años. A pesar de tener apenas un Dj Mix publicado: su Dj Kicks, el año pasado. Su trabajo como productor tiene unas credenciales loables, sobre todo en lo que va respecto a remixes, donde es garantía de ser un alquimista cuyo principal elemento es la elegancia y el buen gusto. Con estos dos elementos, el sello Pampa, le confirió la tarea de curador, para hacer una compilación con todo lo sacado por el sello en los últimos años. Aquí se dan cita grandes nombres como Isolée, Ada, Dntel, Lawrence en conjunción con talentos incipientes como Lianna le Hagas (en remix del legendario Matthew Herbert), una colaboración entre Jamie XX y Dj Koze, Axel Boman y la carta fuerte del sello: Roman Flügel. La suma de todos estos talentos, es un testimonio vital de un sello que apuesta al futuro mirando en retrospectiva. Por otro lado, cabe destacarse la siempre ejemplar manera de trabajar de los sellos de música electrónica como pequeñas comunidades donde la camaradería es el eje y método de trabajo. Larga vida a Pampa. 

 

Iggy Pop – Post Pop Depression 


Iggy con Z es Ziggy. Las grabaciones de este álbum finalizaron en noviembre de 2015, dos meses antes de la muerte de David Bowie; sería muy ocioso ponerse a pensar de que se trate de una despedida o homenaje involuntario. Aunque el disco en su totalidad recuerde mucho a los dos que les produjo Bowie en el 77: The Idiot y Lust For Life. La idea de jalar a medio Queens Of The Stone Age más el baterista de Arctic Monkeys, Matt Helders es poco menos que brillante. Palabras aparte merece la atinada producción de Josh Homme que además, en el escenario se encarna como la mano derecha de Iggy. Esta genial mancuerna nos regala temas como Gardenia, Break Into Your Heart y sorpresiva Sunday, guitarras manufacturadas de Homme más coros femeninos y arreglo de cuerdas. Según Iggy (ya casi un septuagenario), este podría ser su disco póstumo. Ojalá no sea así.

 

Massive Attack – Ritual Spirit & The Spoils


 Este año Massive Attack entregó estos dos EPs, ambos tienen el común denominador de tratarse de colaboraciones (como llevan haciendo desde hace un largo rato), tanto ya sea de viejos conocidos como Tricky y Hope Sandoval, así como con talentos emergentes como los escoceses Young Fathers, Roots Manuva y Ghostpoet. Massive Attack desde hace 20 años tiene ese sello inconfundible de que su música se sirva como exploración, pioneros del trip hop, en Bristol, apuestan ahora, por un tono más discreto, menos denso, pero más oscuro. 

 

Radiohead – A Moon Shaped Pool 


Después del muy flojo The King Of Limbs, llega A Moon Shaped Pool , un álbum compuesto por canciones que ya habían sido trabajadas o estrenadas por el quinteto de Oxford en conciertos y de manera muy esporádica. El ejemplo más claro es True Love Waits. Este disco contiene la constante de Nigel Godrich en la producción, pero la batuta en cuanto a composición de arreglos y orquestaciones decae en Jonny Greenwod. Si, orquestaciones. Greenwood, en los últimos años se ha encontrado trabajando en la composición de bandas sonoras (todas para el críptico Paul Thomas Andersson), y de manera conjunta con el director de orquestas, Krzysztof Penderecki. Canciones como la abridora Burn The Witch, Daydreaming y The Numbers, son acompañadas con orquestaciones omnipresentes, pero al servicio de la música en sí, no dándole más ni menos protagonismo. No es un disco sencillo, las canciones se mueven entre una sencillez muy sombría (con todo y que cuenten con orquestaciones)  a destellos de energía como el kraut rock de Ful Stop y la inquietamente etérea Decks Dark. Ya ni hablar de las letras, tal vez las más depresivas y desoladoras que haya escrito Thom Yorke, lo cual ya es mucho decir. 

 

Kendrick Lamar – Untitled Unmastered.


Después del éxito astronómico del no menos titánico To Pimp a Butterfly, Kendrick nos ofrece una entrega con todo lo que le sobró de su anterior plato, y que como extra, tiene la bondad de no haber pasado por los inciertos y misteriosos caminos de la masterización. Kendrick apostó por el reciclaje, y aun así deja un muy buen sabor de boca. Se agradece el gesto pues la entrega es Kendrick con su banda y una pléyade de invitados de muy alto nivel como Cee Lo Green y Alicia Keys, entre muchos otros. No es ponerle los puntos a las íes, pero si dejarlas un poco más altas de lo habitual.

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