Kendrick Lamar: El Rey

Salvador F. Schils
December 10, 2016

Kendrick Lamar está haciendo lo que Kanye West cree que está haciendo.

LOS ANGELES, CA – FEBRUARY 15: An silhouette of Africa with ‘Compton’ printed on it is projected onto a video screen as recording artist Kendrick Lamar performs onstage during The 58th GRAMMY Awards at Staples Center on February 15, 2016 in Los Angeles, California. (Photo by Kevin Winter/WireImage)

Nombres como Chance The Rapper, Vic Mensa, Danny Brown, Vince Staples y Earl Sweatshirt, son señal de algo evidente: El hip hop en los albores de la segunda década del siglo XXI goza de una gran cabalidad y exponencial vitalidad. De esos nombres, hay dos en particular que destacan por mucho: Kanye West y Kendrick Lamar. 

No hay género musical que no esté asociado con la comunidad. Por más que las grandes disqueras se han esmerado en romper ese vínculo, en aras de una pasteurización, comercialización y domesticación fabril, hay casos que demuestran que ese vínculo es indestructible. 

En Estados Unidos, los conflictos raciales son una constante. A partir de Martin Luther King y Malcom X, más una larga lista de personajes y actores sociales, estos conflictos parecían haber entrado en una calma. Parecía que se había ganado la lucha. En las elecciones del 2008, el foco de atención, no era si se tenía que decidir entre alguien del partido republicano o alguien del partido demócrata, sino de éste último que la nominación final a la  candidatura, estaría entre una mujer o un hombre de raza negra. El cómico Zack Galifianakis, en una reciente emisión de su show Beetween Two Ferns, tuvo como invitada a la actual candidata del partido demócrata para decirle lo siguiente: “Sabías que para una generación joven, pero muy joven en América, tú serías el primer blanco en la Casa Blanca”. Así de ese tamaño han cambiado las cosas en Estados Unidos. Aparentemente.

Con todo y el ascenso de Barack Obama al poder, durante su administración, los conflictos raciales han vuelto (más bien a raíz de que cada vez son más violentos), en el matiz de los abusos policiales. Son frecuentes las notas donde hombres negros han sido asesinados en apenas detenciones (muchas de ellas sin pruebas) o en la realización de delitos menores. 

Desde aquel “George Bush odia a los negros” dicho por Kanye West en televisión nacional, durante la recaudación de fondos para las víctimas del huracán Katrina, la comunidad negra se quedaba sin una voz. Tenía que aparecer alguien que le hablará a esta comunidad desde el rap, habla que convertir de nuevo este género, en el “CNN de la gente negra” como dijo alguna vez Chuck D, de Public Enemy.

A Kendrick no le costó mucho ponerse en el radar, aunque su primer trabajo fue un poco discreto (Section.80, 2011), y solo fue lanzado en iTunes Store, le ganó muy buenas críticas. Su carta de presentación al mainstream  fue Good Kid, M.A.A.D. City (2012). Aquí ya había dado un salto muy alto, pues ya el productor ejecutivo del álbum era nada menos que Dr. Dre. Las ventas del disco fueron estratosféricas así como las críticas. La temática de este disco se ancla en la adolescencia de Kendrick en su natal Compton, California.

Hay que poner de relieve al contexto. En el 2006, Compton, California fue nombrada como la ciudad más peligrosa de todo Estados Unidos, el índice de homicidios es 8 veces mayor al promedio nacional. No hay que pasar por alto otro dato mayúsculo: es una ciudad que no pasa de los 100 mil habitantes. La ciudad ya había sido inmortalizada al ser cuna del gangsta rap. El segundo e inmortal trabajo del grupo, N.W.A. (Siglas de Niggas o Negros con actitud) formado por Ice Cube, Dr. Dre, Arabian Prince y DJ Yella: Straight Outta Compton (1988) era un alarido de furia urbana, cuyo primer tema empezaba con un “Fuck The Police” que inmediatamente los condenó a la censura y al éxito. 

Llegamos al año 2015 y los disturbios a causa de las diferentes protestas en contra de la desmedida violencia policial, alcanzaron su punto más alto en Ferguson, Misuri, cuando el joven Michael Brown, murió a manos de un policía, que le disparó seis veces, dos de ella en la cabeza. Las investigaciones absolvieron al policía y no se presentaron ni siquiera cargos por homicidio. Las investigaciones estuvieron empañadas por irregularidades. Pero hasta la misma policía tuvo que aceptar algo irrefutable: El joven Michael Brown iba desarmado. 

To Pimp a Butterfly es una obra que cobró vida propia, un trabajo que rebasó al artista y fue apropiado por una comunidad que sentía que solo le hablaba al silencio. Alright se convirtió en una especie de himno (lo mismo es usado en protestas contra la policía que como medio de disuasión ante los simpatizantes de Donald Trump. 

Son muchas las claves para develar que To Pimp a Butterfly es una obra mayúscula dentro de la música popular en lo que va del siglo XXI. En cuanto a lo musical, Kendrick se reúne ante una pléyade de productores que oscilan de los innovadores Flying Lotus y Sounwave hasta el mismo Pharrel (si el mismo de la bobalicona Happy y la ultra bailable Get Lucky), éste puso tras las consolas para generar nada menos que Alright (como si le faltaran canciones en su palmarés). La lista de invitados, cuenta con el precursor de la música funk, George Clinton y, a él se suman Snoop Dogg, el excepcional bajista Thundercat y al brillante saxofonista de jazz Kamasi Washington. Por último, los sampleos van desde Michael Jackson, Fela Kuti, James Brown, Sly & The Family Stone, Isley Brothers y, sorpresa, Sufjan Stevens. 

La resonancia de este disco en años venideros, no será menor. Es un regreso a los orígenes del hip hop e incluso un poco más atrás. Por ejemplo en For Free? Interlude (si, un disco de hip hop con un interludio) Kendrick, lanza una aplanadora de rimas sobre un jazz que remite al que hacían las big bands en los años 50. These Walls es un claro guiño a Prince. King Kuta sirve de enlace perfecto entre beats de los días mozos del rap con letras que hablan sobre la violencia de las pandillas. En cuanto a las letras del disco, resultan poco menos que honestas. En el mundo del hip hop abundan las historias de superación en contextos hostiles nutridos por la delincuencia, la marginación y la pobreza, pero aquí Kendrick Lamar da una mirada un poco más introspectivo.

Algunos temas inician o cierran con unas líneas que dicen “Recuerdo que tenía conflictos. El uso de una mala influencia. A veces hice lo mismo. Abusar de mi poder, lleno de resentimiento. El resentimiento que se convirtió en una profunda depresión”. Viniendo de un rapero no es poca cosa, puesto que la inmensa mayoría de los mismos, no desperdician ningún momento para mostrarse superiores e indestructibles, en este caso no; éstas son las palabras de alguien que no sólo viene de abajo en lo social, sino en lo emocional. Para su apoteósica presentación en los Grammys del 2016 abrió con The Blacker The Berry. “Yo soy el más grande hipócrita en el 2015” dice la primera línea de la canción, y en su totalidad, es una declaración de principios y reivindicación de todos los afroamericanos en Estados Unidos ante la hipocresía y ostracismo de los blancos. La letra de la canción fue elogiada y calificada como “devastadora” por el escritor, Michael Chabon (Premio Pulitzer, 2001).

How Much A Dollar Cost fue elegida por el mismo Barack Obama como su canción favorita en el 2015. Lo anterior no es menor si se considera que esta canción no fue lanzada como sencillo y significó que el mandatario haya escuchado el disco a totalidad, con lo que ello implica, puesto que Kendrick a lo largo del disco, criticó duramente la ignominia disfrazada de parálisis ante los abusos cometidos por policías. Tampoco es cosa menor que el mismo David Bowie, haya dicho que una de las principales influencias para su póstumo Blackstar fue el To Pimp A Butterfly. 

En el primer trimestre de este año salió Untitled Unmastered (2016) una colección de piezas que quedaron fuera de las sesiones de To Pimp A Butterfly. Como el titulo lo dice, significa que las canciones no llegaron a los oscuros caminos de la masterización. Se podría decir que son demos bien producidos. El resultado: Otra joya del hip hop. La austeridad del disco en cuanto a la ausencia de elementos frecuentes de la producción de hoy en día, nos señala que Kendrick lo mismo puede sonar brillante con estos  elementos ya escuchados en sus trabajos anteriores, a como sin estos para este disco. 

Sería un poco ocioso tratar de determinar si Kendrick Lamar es el mejor rapero o artista popular de esta generación, para quien quiera encontrar la evidencia, que escuche completo el To Pimp A Butterfly. La genialidad de Kendrick Lamar reside en algo que ni siquiera la prensa actual no ha señalado con mucho énfasis: Kendrick entendió  como muy pocos que el futuro del hip hop como género está en sus raíces. Como decía Kierkegaard: La vida se vive hacia adelante, pero se entiende hacia atrás. 

 

Posdata.

Ojalá pronto lo anterior lo entienda algún músico de rock. Si es que queda vivo alguno. 

-(•̀ᴗ•́)و ̑̑☆

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